5 de octubre de 2007

Cuento: Fernando el Buscador


Fernando era un buscador. Su trabajo consistía en buscar cosas que la gente perdía. Si alguien perdía un anillo, llamaba a Fernando para que lo encontrara. Si alguien quería encontrar a un viejo amigo, Fernando se encargaba de buscarlo. Era muy bueno en su trabajo y pronto se ganó una gran reputación. Por ese motivo, un día le llamó una señora:
—Me llamo Rocío y he perdido algo muy importante —exclamó— ¿Podría usted buscarlo?
—Claro señora, soy buscador profesional, mi trabajo es encontrar cosas —respondió— ¿Qué es lo que ha perdido?
—Verá señor buscador, mi perro Nelo murió hace poco y desde entonces estoy muy triste —afirmó— he perdido mi alegría.
—No se preocupe señora, yo encontraré su alegría.
Fernando se puso a buscar la alegría perdida de Rocío por todas partes. Primero fue al circo, donde los payasos hacían reír a los niños, pero no la encontró. Luego buscó en el parque de atracciones, donde la gente parecía muy feliz, pero tampoco estaba allí. Buscó y buscó por todos los lugares que se le ocurrieron, pero no pudo encontrar la alegría de Rocío. Finalmente, después de mucho pensar donde podía haberse escondido la alegría de la señora, fue a verla:
—¿Has encontrado mi alegría? —quiso saber Rocío.
—Sí, la he encontrado —afirmó— Cuando perdemos las llaves siempre buscamos por todos los rincones de la casa y tardamos en darnos cuenta de que han estado todo el rato en nuestros bolsillos.
—¿Entonces mi alegría puede estar en mis bolsillos? —preguntó registrándoselos.
—No —negó el buscador— Esta dentro de usted, lo que pasa es que no se ha dado cuenta de que la tenía.
Rocío le miró pensativa durante unos segundos y después sonrió: ¡sin duda Fernando era un gran buscador!

cHeMa

2 comentarios:

Jose Maldonado dijo...

Espero que os ayude a acordaros de las cosas buenas cuando esteis depres, porque aunque todo parece una mierda en esos momentos, no es así y no teneis más que recordar los buenos momentos para saber que la vida puede llegar a ser maravillosa (Y sin ver el futbol de la sexta)

Anónimo dijo...

Hola, me he puesto a leer y no he parado hasta que los he leido todos, sin duda se te da bien escribir, cabroncete. Cuando leía este cuento se me ha venido el chiste del perro "Mis Tetas", pero está muy bien, como se puede ver: siempre hay un rayo de esperanza... jejeje (Yo también me puedo poner tontorrón xD)

Pues nada, ya sólo me queda desearte suerte con este blog.

Ta lugo.