Me desperté cegado por la luz resplandeciente del amanecer que de mi letargo me salvó; dormía yo, hasta que la luna me abrazó. Su belleza eclipsaba mi razón; mi ser, a duras penas podía contener, por ser amor lo que invadía mi corazón: ya no era yo. Su sonrisa me acariciaba y sus labios me besaban, mas todo era un sueño y mi pecho se apelmazaba; ¡horrible pesadilla! Sin embargo era real…
Dolor, llanto y sufrimiento, ¿por qué este tormento? Tan solo era un sueño, ¿o no? Niebla brumosa, nubes tormentosas, ¿qué ocultas bajo tu confusión? ¿Acaso has perdido el amor? Lluvia de lágrimas que nubla mi visión, deja que respire mi corazón. Frío hielo que corre por mis venas, antaño rojo pasión, hoy sólo dolor, ¿qué esperanza llevas a tu señor? Solo aquella que nace de su interior…
Calor de la noche, frío del amanecer, ¿dónde estabas cuando te necesité? Enterrado en el mar del olvido del que nunca te rescaté; perdóname… Su luz te llevará a flote y tú y yo nos reencontraremos para conquistar lo que más queremos. ¡Valor! No me abandones en mis sueños y me dejes sólo ante sus dedos, capaces de atraparme o de despreciarme sin que consiga despertarme de los oscuros caminos que nos depara el destino. ¡Valor! Ayúdame a zafarme de esta prisión agobiante que desoye mis quejidos y mata mis sentidos, ¡no permitas que su velo ahogue mis latidos!
Sol de la esperanza, luna del amor, ayudadme a liberarme de mi prisión; derretid las cadenas que obstruyen a mi amor; rescatad lo olvidado en el fondo del arcón: ¡acabad con aquello que nos separa a los dos!
Dolor, llanto y sufrimiento, ¿por qué este tormento? Tan solo era un sueño, ¿o no? Niebla brumosa, nubes tormentosas, ¿qué ocultas bajo tu confusión? ¿Acaso has perdido el amor? Lluvia de lágrimas que nubla mi visión, deja que respire mi corazón. Frío hielo que corre por mis venas, antaño rojo pasión, hoy sólo dolor, ¿qué esperanza llevas a tu señor? Solo aquella que nace de su interior…
Calor de la noche, frío del amanecer, ¿dónde estabas cuando te necesité? Enterrado en el mar del olvido del que nunca te rescaté; perdóname… Su luz te llevará a flote y tú y yo nos reencontraremos para conquistar lo que más queremos. ¡Valor! No me abandones en mis sueños y me dejes sólo ante sus dedos, capaces de atraparme o de despreciarme sin que consiga despertarme de los oscuros caminos que nos depara el destino. ¡Valor! Ayúdame a zafarme de esta prisión agobiante que desoye mis quejidos y mata mis sentidos, ¡no permitas que su velo ahogue mis latidos!
Sol de la esperanza, luna del amor, ayudadme a liberarme de mi prisión; derretid las cadenas que obstruyen a mi amor; rescatad lo olvidado en el fondo del arcón: ¡acabad con aquello que nos separa a los dos!
cHeMa
No hay comentarios:
Publicar un comentario