Un buen anuncio de Repsol con los versos de Rudyard Kipling que todavía puede verse integro en televisión a pesar de que dura minuto y medio (así esta el precio de la gasolina luego). Los conductores cuando llenen el deposito se van a acordar del dichoso spot de las narices, es posible incluso que le reciten un poema, eso sí, algo más burdo (y con muchos más tacos).
30 de noviembre de 2007
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